Los gastos indirectos, una pesadilla si no los tienes bajo control.

El éxito de un restaurante está marcado por el control estricto de todos los gastos directos e indirectos. No se puede desarrollar una actividad económica en el campo gastronómico con una total incultura en el manejo de las finanzas; Es un área delicada e imprescindible, la cual no se puede tomar a la ligera porque el costo suele ser demasiado alto.

Un manejo inadecuado de los recursos disponibles es el motor principal para llevarte a un abismo de absoluta bancarrota, dónde estarás hasta el cuello de deudas y te sentirás frustrado al no poder salir a flote con tu emprendimiento culinario.

Los gastos indirectos en proporciones exageradas pueden convertirse en un monstruo de mil cabezas. ¿Y por qué? Esos pequeños “extras” de cada mes, podrán parecer insignificantes en un primer instante al considerar que “no pasará nada” con salirte un poco del presupuesto inicial.

El detalle es cuándo se convierte en algo frecuente hasta el punto de generar un agujero gigantesco en tus cuentas, el cual no podrás tapar con facilidad ni muchos menos reponer porque los gastos indirectos son sumamente superfluos en muchos casos y se alejan totalmente de un posible ROI en un corto plazo.

Este “pequeño” error puede conducirte a la quiebra. Terminarás devastado emocionalmente hasta el punto de querer dedicarte a otro sector, donde correrás con la misma suerte al ser totalmente ignorante sobre el verdadero impacto de los gastos indirectos a nivel empresarial.

Entérate de todo lo que debes saber para mantener a raya a esos “imprevistos” en tus cuentas, los cuáles son capaces de robarte tu estabilidad económica.

¿Cuáles son los gastos indirectos en un restaurante?

Se definen como todos aquellos costos ajenos al proceso de producción de un producto, los cuáles no pueden imputarse de forma directa en el precio final de venta del mismo. Los gastos indirectos en un restaurante pueden ir desde el suministro de servicios básicos como el agua, electricidad, telefonía fija e internet hasta los impuestos a las autoridades municipales por temas de patentes y demás.

Suelen ser totalmente desproporcionales a la actividad desarrollada. Principalmente porque son compromisos a honrar de forma fija, indiferentemente del flujo de clientes durante el mes. Un ejemplo de ello es el alquiler del local de tu restaurante, dónde puede que no entre ni un comensal a consumir platillos, pero igualmente tendrás que pagarlo a fin de mes para seguir operando en estas instalaciones.

Se tratan de costos relacionados estrechamente con el nivel de producción en tu negocio. Entre más grande e imponente sea tu actividad empresarial, mayores serán estos gastos indirectos; De allí es dónde radica la importancia de gestionarlos con prudencia para ahorrar dinero y un sinfín de dolores de cabeza.

Impacto negativo en las finanzas.

La buena administración es la mejor consejera de todo emprendedor. No se puede pretender abusar del consumo de diversos elementos básicos con la excusa de “eso es nada para nosotros” o “ya lo pagaremos”, debido a que eso generaría un desajuste en el presupuesto inicial para cada área en la cadena de producción.

Decimos esto porque los gastos indirectos en un restaurante pueden ser un aliado estupendo para ofrecer un servicio de alta calidad, el cual garantice una experiencia sensorial al usuario durante su estancia dentro del local. Se entiende que dar más es sinónimo de mejores resultados en términos de venta, pero también es necesario llevar un control de esos “extras”.

Lo malo es cuándo se excede de los límites preestablecidos, lo cual genera un desajuste importante en el costo de cada platillo e impone disparidad entre lo que se obtiene de ganancia y el dinero que se debe destinar para solventar este tipo de pasivos.

Es como si cobrases tu sueldo a fin de mes y tuvieses que destinarlo todo a pagar servicios de transporte para llegar al trabajo. No tendrías factibilidad alguna con tu trabajo hasta decidir dejarlo, porque estás gastando más de lo que realmente produces.

Los gastos indirectos descontrolados son capaces de hacerte perder los nervios en un dos por tres. Verás que se convierten en una bola demasiado grande, la cual es difícil de abarcar y terminará impactando de forma muy negativa en las cuentas de tu local.

Estímulos al personal: ¿Son una buena opción?

Ser generoso es retributivo en esta vida, pero tampoco es recomendable pasarse de la raya. Puede que tengas la mejor intención de premiar a tu personal con “extras adicionales” a su salario o regalos dentro del restaurante, los cuáles transmitan tu agradecimiento por su buen desempeño e intención de hacer las cosas bien.

Sólo debes equilibrar la frecuencia y volumen de estos estímulos para los empleados del local. Son una buena opción en ciertas ocasiones, pero continúan siendo un gasto indirecto; Por lo tanto, lo ideal es que sea de forma extemporánea y no convertirlo en algo frecuente para impulsar la productividad laboral de tu equipo.

Principalmente porque su trabajo es remunerado y no gratis. Ellos están brindándote un servicio a cambio de una cantidad de dinero fija a pagar mes a mes sin falta e independientemente de la facturación que tengas dentro de tu negocio, debido a que es un compromiso adquirido legalmente y resulta imposible añadirlo al precio de venta al público de cada plato.

Consejos para reducir los gastos indirectos en tu restaurante.

Supervisa el consumo de servicios básicos como agua, electricidad y telefonía fija.

Lleva un control riguroso del dinero que sacan tus empleados de la caja chica e impón normas innegociables, en ChefOnline puedes llevar ese control y determinar si el dinero sale de caja chica o de la cuenta general de la empresa.

Reflexiona sobre el local alquilado para el funcionamiento de tu restaurante, debido a podrías estar gastando dinero en una superficie excesiva para el funcionamiento de tu negocio.

Esperamos que este artículo haya sido de utilidad para ti.

Saludos de parte del equipo de ChefOnline.

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