Cantidad de comida en cada platillo, el dilema más común de los restaurantes.

¿Cuánto es lo ideal para cada comensal? Esta es la interrogante de muchísimos jefes de cocinas en los restaurantes. No desean servir comida de forma fugaz para engañar al cliente pero tampoco buscan atiborrar a sus clientes con porciones exageradas, las cuáles acabarán siendo dejadas en el plato e incluso hasta en los botes de basura de los propios locales.

Esto supone una cantidad enorme de dinero desperdiciado para ambas partes. Además del impacto nocivo al ambiente en el entorno por el alto nivel de contaminación e insalubridad por almacenar alimentos en descomposición. Servir una porción adecuada para cada persona puede resultar más atractivo en términos generales.

Los platillos de tu menú se verán más apetecibles para el público y tendrás mayor rentabilidad en tu negocio gastronómico. Contar con un criterio adecuado en este aspecto puede evitarte muchísimos problemas e incluso optimizar recursos vitales para continuar operando con el éxito deseado.

¿Quieres conocer más sobre la solución a este dilema? Adéntrate en nuestro blog y continúa leyendo este artículo. Así obtendrás la mejor información para ser convertir a tu restaurante en el activo más valioso.

¿Mucho o poco para cada plato?

Cada restaurante tiene sus propias políticas al momento de servir alimentos y el formato que aplica para cada especialidad. Este es el aspecto más destacado en algunos locales, dónde sus clientes han sido atraídos por la cantidad de comida en sus platillos.

Este tipo de comensales están habituados a porciones grandes porque su apetito está relacionado de forma muy estrecha con ellas. El detalle comienza en los nuevos emprendedores gastronómicos, quienes no conocen a precisión a las necesidades de sus posibles clientes ni mucho menos sus hábitos alimenticios.

Se debaten entre servir mucho para saciar un hambre infernal por una extenuante jornada laboral o hacerlo de forma más cauta con la intención de hacer lucir más suculentas e imponentes a sus creaciones. Sea mucho o poco en cada plato, deberás cerciorarte del tipo de público al que te diriges e intentar ajustarte a ello según el enfoque de tu local.

No puedes pretender servirle un corte de 300 grs a un niño de 6 años o alguien de tercera edad. Conocer a tu comensal objetivo hará más fácil el trabajo de tus jefes de cocina y evitarás desperdiciar recursos.

El equilibrio ideal para satisfacer el hambre de tus comensales.

Los extremos no son nada saludables. El hecho de querer optimizar recursos tampoco da derecho a engañar al estómago de tus clientes con porciones de comida irrisorias, las cuáles insatisfacen a cualquiera e impiden disfrutar en condiciones de una creación culinaria.

Lo más sabio en este caso es añadir porciones adecuadas al perfil de tus comensales, tal como lo hemos repetido en párrafos anteriores. Sólo tú sabes cuáles es el target de tu restaurante y lo que deseas transmitir con tu actividad. No te enfrasques tanto en la cantidad, sino esmérate en ofrecer máxima calidad para hacerle sentir a cada usuario como en casa y que ese dinero en alguna cena o fin de semana familiar ha valido la pena.

Buffet o Self Service: Una opción estupenda para optimizar recursos.

Evitar el derroche injustificado de alimentos es posible con establecer el formato de Buffet o self service para restaurante en diversas épocas del año u horarios clave del día. Le estarás dando la posibilidad al comensal de servirse a su libre albedrío y pagará de forma justa por lo servido en su plato. Así no tendrás esa angustia de saber cuál es la porción exacta para satisfacer sus apetitos ni esos molestos problemas sanitarios con comida desecha en la nevera o bote de basura.

El Buffet o self service ofrece una amplia variedad de opciones para los gustos de cada usuario. Allí podrán seleccionar las especialidades de su preferencia en porciones reales según su apetitito. Tenlo por seguro que no van a dejar nada en sus platos, ni muchos se atreverán a desperdiciar comida porque les ha costado cada centavo y no pasarán la vergüenza de quedar como unos “groseros” al manosear comida por capricho y hacerla a un lado porque no les gustó o sienten “que han quedado muy llenos”.

Educar es la clave para todo.

Hay algo que nos gustaría resaltar para culminar este contenido y es la educación al momento de sentarnos en la mensa e ingerir alimentos de cualquier clase. Enseñar a los más pequeños desde casa sobre la alimentación consciente puede constituirse como un aliado estupendo para tener comensales más educados e inteligentes, los cuáles comprendan que comer es más llenarse el estómago hasta no poder levantarse.

Es todo un momento para disfrutar con todos los sentidos en su sitio. Así podrán seleccionar sus porciones de comida de forma adecuada e impondrán este mismo estilo a sus descendientes.

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Equipo de ChefOnline.

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